miércoles, 4 de noviembre de 2009
Sexo casual: ellas sufren
- Sexualidad femenina
- Salud
Se han acabado los tabúes del sexo, cada vez las sociedades son más abiertas en torno al tema y en la actualidad son más las mujeres que se permiten tener más de una pareja sexual con o sin compromiso. Sin embargo, esta apertura aún sigue teniendo un asunto que nos aleja mucho a nosotras de ellos: los sentimientos.
Cuando se trata de relaciones sexuales “de una noche”, los hombres disfrutan más que las mujeres, las cuales suelen sentirse culpables después de una experiencia de este tipo, la cual es excitante en el momento pero a la larga puede ser insatisfactoria.
¿Sexo de una noche, con un desconocido y ya? Después, no hay llamadas, compromisos…. Nada. Pero ¿qué hay detrás del encuentro sexual? ¿En verdad es tan casual e inofensivo? Puede serlo, cada caso varía de acuerdo con la historia y prejuicios de cada uno.
La carga social, los prejuicios, el deber ser, las críticas y los adjetivos, hacen que las mujeres sientan esa culpabilidad o por el contrario repriman la información de sexualidad por ser consideradas como “fáciles”, cuando un hombre que tiene muchas relaciones es un “ganador”.
Una nocheTodo empieza con una cena, se desata la pasión en un baile y la pasión lleva a la cama. Todo el ciclo del encuentro, la seducción y el erotismo compartido, que suele durar semanas o meses, se desarrolla en apenas unas horas y el llamado sexo casual en la primera, y a veces única cita, no es tan sencillo como parece y el popular refrán “si te he visto no me acuerdo”, es más doloroso para nosotras que para ellos.
Este tipo de relación, más conocida como “sexo casual” o “sexo de una noche”, suele ser más satisfactoria para ellos que para ellas, según concluye una investigación de la Universidad de Dirham, en el Reino Unido, publicada en la revista científica Human Nature.
En tanto que los hombres consideran este tipo de experiencia sexual como una forma de divertirse que no implica mayores complicaciones, las mujeres tienden a experimentar un sentimiento de culpabilidad al día siguiente de haberla vivido.
Al menos, es lo que han sentido 1.743 hombres y mujeres que han participado en la investigación y que reconocieron haber mantenido este tipo de relaciones de una noche en algún momento de su vida.
De la investigación también se dio a conocer que en materia de relaciones amorosas, para las mujeres es mucho más importante la calidad que la cantidad, y que después de una noche de sexo sin compromiso, se encontraban anímicamente peor y tenían actitudes más negativas por lo que habían vivido.
Las mujeres se sintieron “usadas, como objetos” y mostraron preocupación por su reputación, no tanto por “la brevedad del encuentro” sino por el poco afecto que mostraron los hombres por ellas y la insatisfacción sexual de algunas.
Por su parte, el 80 por ciento de los varones aseguró que disfruta de este tipo de experiencia; en las mujeres el porcentaje de satisfacción descendía hasta poco más de 54 por ciento. Asimismo, muchas de las encuestadas reconocieron que pasar la noche desencadenó en una relación más duradera y que esto las hacía más felices.
“Lo que más molesta a las mujeres que participaron en el estudio es la sensación de sentirse `usadas´”, además de preocuparse por su reputación, no tanto por el carácter esporádico del encuentro, sino por el escaso aprecio que mostraron los hombres hacia ellas”, asegura la profesora Anne Campbell.
“Se trata de una cuestión adaptativa. Las mujeres, a nivel afectivo, no se han adaptado aún a estos encuentros sexuales”, reflexionó la especialista.
¿Sexo con o sin amor? Cualquiera de estas posiciones es válida y no están enfrentadas. Incluso pueden ser dos actitudes compatibles en diferentes etapas y momentos de la vida de una mujer.
El “sexo con amor” ha sido el valor más apreciado por los universitarios, de acuerdo a una reciente investigación efectuada en España por expertos de la Universidad de Granada y dirigida por el doctor Francisco Javier Jiménez Ríos, para la cual un total de 1.200 personas ha contestado a un cuestionario, al que también respondieron otros individuos como prueba de contraste.
Para la psicóloga clínica Marta Arasanz, miembro de la Federación Española de Sexología, “el sexo está intrínsecamente ligado a la afectividad pero no tiene por qué estarlo al amor. El ser humano posee un gran abanico de sensaciones como la atracción, el deseo, el cariño, y de ahí surgen las relaciones de pareja”.
Después de vivir sólo sexoDisfrutar de la sexualidad sin que haya un compromiso de por medio probablemente permita a algunas mujeres desinhibirse mucho más e, incluso pensar menos en su compañero y más en ella misma en la cama. Y ¿quién dice que una relación puramente sexual no pueda evolucionar hacia algo más?
Aunque es difícil que dos personas que comparten libremente el sexo no sientan algo la una por la otra, ese sentimiento no debe ser necesariamente amor, pero sí sensaciones placenteras en las que se pueda tener sexo con amor, amor con cariño o cariño con sexo y vivir plenamente una noche casual con todas sus consecuencias afectivas.
Influencia del ciclo menstrualOtro aspecto que señala el estudio es que el motivo por el cual algunas mujeres caen en el sexo casual es a causa del ciclo menstrual, pues durante la ovulación (entre los días 10 y 18) el apetito sexual aumenta, aunque sea sexo por una noche.
Esto sucede porque de manera inconsciente las mujeres piensan cómo sería ese hombre como padre sus hijos.
“Tradicionalmente a las mujeres les importaba mucho encontrar pareja, elegir bien y esta actitud no es tan fácil cambiarla”, comentó la profesora.
Otro estudio de la misma Universidad que determina la preferencia por determinados tipos de rostros, explica que los hombres con rasgos más masculinos y bellos, son más propensos a querer tener relaciones de sexo casual.
No obstante, algunos científicos suponen que el sexo ocasional podría beneficiar en gran medida a las mujeres.
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miércoles, 12 de agosto de 2009
La multiorgásmica ¿es o se hace?

Sexualidad - Polémicas
"Hoy trataremos un tema casi doméstico, aunque también de última moda, práctica ligada a uno de los ideales de la contemporaneidad, el de la mujer emancipada y multiorgásmica.
El tema me ronda desde hace meses. La culpa de que por fin me haya atrevido a abordarlo la ha tenido una señora que, interrogada a la salida de un concierto, dijo ante las cámaras que el espectáculo había sido para ella una catarata de orgasmos. A mí, el uso de este concepto para describir momentos de gran intensidad siempre me dio mala espina. No puedo evitar pensar que la persona que lo utiliza ignora qué es un orgasmo o que dichos momentos no fueron en realidad tan intensos como dice. A lo mejor es que el feminismo tiene razón y las mujeres son en esto de los deleites sexuales unas recién llegadas, pero incluso así hay que tener una experiencia de la vida muy estrecha para no saber que un orgasmo es la cosa más tonta del mundo. Entiéndanme bien, no tengo nada en contra del dulce cosquilleo con el que la naturaleza remata el ayuntamiento amoroso, pero de ahí a considerarlo el non plus ultra de la existencia, hay un salto desorbitado. Valdría la pena investigar de qué manera ha influido en esta idea la llamada liberación sexual, liberación que no consistió en el descubrimiento de la sexualidad, como algunos creen, sino en el abandono del horizonte moral que había servido hasta entonces para interpretarla. Nuestra tradición no reprobaba el placer, sino la lujuria, vicio derivado de confundir los placeres honestos con los que no lo son. Esta distinción prácticamente ha desparecido. Las cosas han cambiado mucho. No obstante, entre el avemaríapurísima de las abuelas (y no de todas, pues también algunas invocaban a San Juan Nepumoceno) y los alaridos de las actrices porno de hoy (las únicas que, al parecer, no representan un papel), lo que hay, mayormente, es retórica, la misma retórica que lleva a describir los goces, cualquier goce, incluidos los espirituales (aquellos que van acompañados de un ensanchamiento de la conciencia) en términos de simple espasmo corporal.
La liberación sexual ha situado la sexualidad fuera del campo de la moralidad, pero, al mismo tiempo, las modernas costumbres sexuales están creando otra moral. Los corrimientos son tan formidables que lo que antes se consideraba vicio es ahora virtud y viceversa.”…
José María Herrera
> http://www.elimparcial.es/sociedad/la-mujer-multiorgasmica-y-el-tupper-sex-44084.html
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El que mejora el deseo femenino
“Encontrar un medicamento que realmente pueda alentar el deseo femenino es lo más parecido a hallar la cuadratura del círculo. Aunque parezca mentira, ese momento se acerca: "Vienen ya los productos sexuales para mejorar la sexualidad de la mujer", asegura Rubén Hernández, médico sexólogo venezolano y presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual. Uno de ellos es la flibanserina, una suerte de viagra femenino, que actúa en el sistema nervioso central. La flibanserina es un posible tratamiento farmacológico oral para las mujeres que, antes de la menopausia, padezcan el trastorno del deseo sexual hipoactivo (en términos más sencillos, ausencia de libido)…
"Son muchos los avances que vienen y que crearán una completa revolución en 2010, la ya llamada ‘revolución intrínseca', comparable con la ‘revolución azul' (por la salida al mercado del viagra) de 1998". De acuerdo con el sexólogo, estos son los más relevantes: Parches de testosterona. "Mejoran el deseo, la lubricación, la textura de la piel y el estado de ánimo general. Deben ser siempre indicados y controlados por un médico. La Agencia Europea del Medicamento ya los aprobó. Lo importante es tener claro que cada mujer es distinta y que la medicina es un arte que requiere el análisis individual de cada caso", sentencia Hernández.”…
miércoles, 17 de junio de 2009
Según el punto que se toca

Sexualidad y Familia
“Cuando la expedición de búsqueda del Punto G estaba volviendo, algunos científicos agregaron, en 1996, una nueva zona vaginal que, supuestamente, produciría rápidamente el orgasmo femenino. Lo llamaron Punto A (A-spot). Estaría ubicado en la misma pared vaginal pero más atrás, a medio camino entre el Punto G y el cuello de la vagina. También ahora se empieza a describir otra zona erógena: el Punto U.
De acuerdo con un grupo de investigadores la estimulación del Punto A produciría: Mayor, más rápida y prolongada lubricación. Mayor excitación. Múltiples orgasmos.
Las posiciones que favorecerían, durante la penetración, la estimulación de los puntos A y G serían: La mujer boca abajo y el varón detrás suyo. Colocada la mujer sentada en el borde de la cama y él arrodillado delante. La mujer en posición como los animales ("more ferarum" = "como las fieras"), también popularmente llamada "del perrito" o "pecorina" (palabra que procede de la palabra "oveja" en italiano) o "picolina". Si detectan, en la vagina, una zona con mayor sensibilidad erógena bienvenida sea, si ven salir una emisión profusa durante el clímax no se inquieten y disfrútenla, pero no se deberían sentir en menos o en falta "por no encontrar el bendito punto G". Punto U Otra nueva zona de excitación femenina y placer se agrega al ya conocido punto G y punto A. El punto U se lo encuentra en la uretra, área muy sensible al estímulo, se lo ubica separando los labios mayores entre el clítoris, que por su cercanía se lo confunde con él, y el comienzo de la entrada de la vagina. Para su estimulación se necesita una firme presión o pasando la lengua si prefiere la técnica oral por el área uretral. El orgasmo no se alcanza sólo con la estimulación del punto U, necesita ser complementado con la estimulación de la región clitoridiana y de los otros puntos (G y A), además de la penetración. Lo ideal es cuando la mujer se encuentra encima del hombre y ella se inclina hacia delante. Otra técnica coital favorecedora es cuando el hombre frota su pelvis contra el área clitorídea de la mujer, así aumenta la estimulación del punto U o bien cuando ella permanece sentada atrapándolo con sus piernas mientras él se encuentra de frente de rodillas. Cada mujer deberá probar la postura en la que descubra el modo más placentero.
> http://www.metronoticias.com.mx/id.pl?id=19880&relax=punto%20u&mensub=Noticias&pub=Sexo
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“Truchos” en las bodas
“Es la temporada matrimonial en Japón, pero en lugar de optar por una celebración sencilla en tiempos difíciles, las parejas pueden alquilar familias y amigos falsos para inflar la lista de invitados. En Japón, las bodas deben tener tantos invitados como sea posible.
¿Por qué no hay casi invitados?La mayoría de los japoneses viven encerrados en su despachos. Casi todas sus amistades las hacen en el trabajo: o bien por télefono (impersonal) o en los viajes (y luego esa amistad no va a la boda porque sale caro)¿Pero qué pasa si no tienes a nadie que vaya?"Nosotros vamos a la boda como tu amigo en lugar de tu amigo", dijo Hiroshi Mizutani, que dirige Office Agents en Tokio, una compañía que alquila invitados.Por 20.000 yenes (unos 143 euros), Office Agents ofrece a uno de sus trabajadores para asistir a la ceremonia. Por 5.000 yenes extra esa persona puede cantar o bailar. Si pagas otros 10.000 yenes y esa persona hace un discurso que te hace sentir orgulloso.Con la llegada de la crisis a Japón, Mizutani dijo que aumentan las peticiones de sustitución de compañeros de trabajo y que los clientes buscan a un jefe falso, que en realidad puede que esté demasiado ocupado para asistir tras perder su trabajo, o compañeros contratados temporalmente que nadie conoce dado que cambian de lugar a menudo.”
> http://www.eldiarioexterior.com/noticia.asp?idarticulo=31443
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Antropología - Curiosidad
Sexualidad infantil
“Caili, una mujer enérgica y sensual, está jugando con su hijo menor, Migmar. Al entrar en la casa, Caili me ofrece un vaso de cerveza de cebada y continúa jugando con Migmar, que no quiere ser molestado. Toma leche del pecho de su madre y juega con su pequeño pene erecto. Se lo ofrece a su madre, quien lo chupa tiernamente y luego continúa charlando conmigo.”
Blood, Sperm, Soul and the Mountain, "Gendered Anthropology", Hildegard Diemberger (1993)
