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lunes, 21 de septiembre de 2009

¿Marketing o compra de votos?


- Política Argentina
- Marketing político
- Historia




Lo que siguen son dos títulos notables. Uno pertenece al especialista argentino en marketing Ricardo Vanella (Uno). El otro es del periodista Ceferino Reato, autor del libro Operación Traviata (Dos).
Como es habitual, hemos tomado párrafos significativos que se publican acompañados de nuestra reflexión. Y siguen los links pertinentes.

Mirada perversa
Se puede pensar que hemos quedado “pegados” al discurso que solemos criticar, que no damos opciones o seguimos sin aportar miradas que abran futuros. Es cierto. No tenemos una receta que permita una cura para la enferma sociedad política argentina. Lo asumimos. Pero sepamos todos que Fase Final solo es responsable de espejar “lo horrible”. Comentamos nuestras percepciones, en gran medida alimentadas por otros “perceptores".
Y sí, se puede estimar que estamos en una etapa en la que es observable que los políticos abandonan el marketing electoral y llegaría la compra de votos.
Sin ideologías ni líderes que seduzcan a las masas ¿llega la fase “comercial” de la democracia?
Es posible. Creemos que es debido a que la economía como constante preocupación existencial está instalada, ha liquidado ideas e intereses éticos.

Uno
“...Los hombres en general juzgan más por los ojos que por las manos, ya que a todos es dado ver, pero palpar a pocos; cada uno ve lo que pareces, pero pocos palpan lo que eres y estos pocos no se atreven a enfrentarse a la opinión de muchos, que tienen además la autoridad del Estado para defenderlos...”, nos enseña un eximio analista del tema, Nicolás Maquiavelo, en su famosa obra “El Príncipe”, escrita hace casi 700 años.”
El párrafo sin duda ayuda a comprender la estrategia del kirchnerismo. Y está rescatado del artículo de Vanella, quien sostiene con impecable solidez teórica la necesidad de la aplicación de las herramientas de la mercadotecnia en la política.

El párrafo sin duda ayuda a comprender la estrategia del kirchnerismo. Y está rescatado del artículo de Vanella, quien sostiene con impecable solidez teórica la necesidad de la aplicación de las herramientas de la mercadotecnia en la política.
El artículo sigue con algunas definiciones:

“Nada más actual que el marketing aplicado a la política, como a las otras numerosas actividades en las cuales los procedimientos de mercadotecnia son desplegados para obtener las preferencias del público…
Es aconsejable que asesores, actores y usuarios de este rubro sean muy prudentes acerca de las limitaciones que presentan los instrumentos a disposición, aún los más sofisticados; en efecto, así como es erróneo pensar que el marketing puede “crear necesidades” (en realidad sólo puede estimular -de las más distintas, creativas y complejas maneras- las mismas y viejas necesidades de siempre), también es falso atribuir al marketing capacidades mágicas para convertir, a eventuales captadores de sufragios, en brillantes estadistas.”
> http://www.ricardovanella.com.ar/

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Dos

“Peronista, socialista y militar. El fracaso de las tres patrias es el atractivo de los Setenta.
En la edición ampliada de “Operación Traviata”, el periodista Ceferino Reato afirma que los 70 interesan tanto porque concentran el fracaso de tres proyectos de país que involucraron a la mayoría de los argentinos: la “patria peronista”, la “patria socialista” y la “patria militar”, del que aún no nos recuperamos.
…
La versión original de Operación Traviata, ¿quién mató a Rucci? tuvo una fuerte repercusión que incluyó la venta de más de 45 mil ejemplares en ocho ediciones y la reapertura de la investigación judicial, que estaba archivada desde hacía casi 20 años.
¿Por qué ocurrió esto? ¿Cómo se explica el éxito de un libro sobre un asesinato ocurrido hacía 35 años cuya víctima había sido un sindicalista metalúrgico, un peronista ortodoxo, un duro y áspero dirigente enfrentado a quienes él llamaba “los bolches” y “los bichos colorados”, en un momento en el que el discurso kirchnerista sobre los 70 parecía hermético, blindado, impenetrable?
Las razones son varias, como la pérdida de hegemonía (la dirección política y moral de una sociedad) por parte del kirchnerismo luego de la derrota frente al campo y el cansancio de vastos sectores frente al revisionismo unilateral y maniqueo del pasado reciente.
…
“Son fracasos (de los tres proyectos. NdR) que todavía no han sido resueltos, de los que aún no podemos liberarnos, como queda claro con la falta de identidad actual del peronismo, una confusión que impregna a toda la política argentina en tanto es el partido mayoritario del país.”
…
Antes, había fracasado la patria peronista, el intento de Perón de reeditar en los 70 su proyecto de país, que giraba alrededor de un concepto, la Tercera Posición, también en los planos económico y social: ni el “individualismo egoísta” del capitalismo liberal ni la lucha de clases del comunismo. En su lugar, la Comunidad Organizada, la colaboración entre el trabajo y el capital con la mediación y orientación del Estado a través del Pacto Social.
…
El líder de Montoneros, Mario Firmenich, lo dice con claridad en su Charla de la Conducción Nacional a los cuadros de Montoneros, en simultáneo con el asesinato de Rucci. “La ideología de Perón es contradictoria con nuestra ideología porque nosotros somos socialistas; es decir, para nosotros la Comunidad Organizada, la alianza de clases, es un proceso de transición al socialismo.
Esa patria socialista suponía una dictadura, por lo menos en un primer momento, y la estatización o nacionalización de los medios de producción…”
> http://www.perfil.com/contenidos/2009/09/05/noticia_0043.html

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Comentario

Mientras los máximos detentadores del Poder están sospechados de peculado, en el país que acepta el 'afano' de los funcionarios, si se reparten, estimamos que lo que sigue no sólo será el fracaso del kirchnerismo. Puede anunciar una sociedad sumamente dividida, con desenlaces peligrosos para toda la Nación.
¿Estamos ante el alumbramiento de una Patria Socialista? ¿Se está generando una “guerra fría ideológica” en la región, que incluye a la Argentina?
FF

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sábado, 20 de junio de 2009

La izquierda institucional y la crisis


Por Marcos Roitman Rosenmann *

Mientras la crisis del capitalismo se profundiza y los futuribles auguran el mantenimiento de las tendencias negativas, la izquierda institucional hace mutis por el foro. O mejor dicho, sigue las pautas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y se pliega a sus designios. Nada nuevo bajo el sol. Su posición es coadyuvar a los grandes grupos empresariales a salir fortalecido tras la que consideramos una crisis estructural y orgánica. Parece ser que no hay manera de romper las ataduras de un orden opresor fundado en la explotación del hombre por el hombre.
Entre más doy vueltas a los porqué de tal situación más concluyo en ver las afinidades entre los dirigentes liberales y las expectativas defendidas por la elite dirigente de la izquierda institucional o socialdemócrata, como quiera adjetivársela. Y no me caigo del guindo ahora. Tampoco se trata de haber sido ingenuo y pedirle peras al olmo. Sabía lo que representaban, sólo que no deja de impresionarme su camaleónica capacidad de mutar a la derecha. Sus planteamientos son similares, sólo le separan matices. Quienes se autocalifican como izquierda progresista, responsable y de orden, sientan las bases diferenciales con la derecha en el campo de los sentimientos, las emociones o como hoy sucede con la nueva cocina en las sensaciones y los aromas reconstruidos bajo fórmulas químicas que alteran el valor mismo del acto culinario de la buena mesa. La actual izquierda institucional tiene una cierta sensibilidad hacia los problemas derivados de la desigualdad social, le acongoja ver tanto pobre en la calle. Así, los estudian con un detalle exquisito. Son verdaderos restauradores de la pobreza. Pobres con camisa, sin zapatos, urbanos, rurales, etcétera. La emplatan con mimo y la presentan a la población con una rama de perejil para hacerla atractiva y digerir su existencia. Un producto de consumo. Sus tanques de pensamiento redactan informes sobre su déficit alimentario, sus carencias en materias de salud y educación. Ahora transforman sus debilidades en fortaleza, hay que tender a la cohesión social. Fórmula para evitar que de su existencia nazca el conflicto social. Inventan un lenguaje hacia el pobre, asemejándose a las ONG del desarrollo. Buscan simpatizantes y fondos para sus causas. Pero el discurso es el mismo. Sea consumidor, pague su opípara cena en el restaurante de lujo, con su tarjeta de crédito. Si lo hace, 0.1 por ciento del monto irá destinado a plantar árboles o salvar un niño en África o Asia. Por ahora América Latina pierde puntos en la cotización.
Esta política de sensaciones, propuesta por la izquierda institucional, se vende bien, y se adquiere sin dificultad por sus antiguos enemigos. Es fácil de entender. Donde gobierna la izquierda institucional, Chile, Brasil o Uruguay en América Latina, o España y Gran Bretaña en Europa, hace la vista gorda a la evasión de capitales, exime los pagos a la seguridad social de empresarios y, en definitiva, cede a sus expectativas. Profundiza en la reforma del mercado laboral, baja aún más los salarios y garantiza una mayor flexibilidad en las contrataciones temporales y sobretodo va eliminando todo resquicio a los derechos sindicales. Sus presidentes de gobierno y sus partidos políticos se han transformado en impulsores de la explotación en el marco de la economía de mercado. Son condescendientes con las clases dominantes. Por simple curiosidad sepan que en España los trabajadores declaran en Hacienda 20 por ciento más de ingresos que los empresarios.

Sin embargo, esta izquierda es activa y se mueve como un pez en el agua del liberalismo. A sus otrora adversarios les facilita la destrucción del medio ambiente, la construcción de megaproyectos y les da la opción de matar de hambre a pueblos indígenas y campesinos por la vía del nuevo latifundismo agroindustrial asentado en el uso de transgénicos y las trasnacionales. Pero ellos se consideran responsables. Se han convertido en administradores y funcionarios del Estado. No hay convicciones en sus declaraciones y objetivos. Su principal función asignada por el sistema es evitar la emergencia de un pensamiento crítico. El capitalismo debe crear certezas, confianza y ellos son sus mejores paladines. No hay nada más peligroso que los arrepentidos de cualquier signo y condición.
Si a la derecha fundamenta su poder en las diferencias de clase, unos nacen para mandar y otros para obedecer y ello es gracia divina, la izquierda institucional es un invitado a la mesa del rico. Son damas o señores de compañía, son prescindibles. Lo saben y asumen su papel. Se comportan como hacedores de las políticas imperialistas. Hoy reniegan del contenido explotador del capitalismo, como lo hiciera Fernando Henrique Cardoso en Brasil en los años 90 del siglo pasado, y hoy lo sostiene un Lula imperialista, Tabaré en Uruguay, Bachelet en Chile o Zapatero en España. Según ellos, estaríamos bajo un nuevo orden. La crisis es un problema de ajuste estructural como tantos otros. De ella se saldrá fortalecidos, una vez confirmado el fracaso del socialismo. Ahora se parapetan en una era de la información.
Lo curioso es que tienen miedo. Les aterra la emergencia de una izquierda fundada en los valores emancipatorios, los derechos humanos y ciudadanos. Signos de identidad de la revolución jacobina, más adelante de las revoluciones sociales, antimperialistas y proletarias y hoy necesariamente anticapitalistas.

* Sociólogo chileno
> http://www.jornada.unam.mx/2009/05/16/index.php?section=mundo&article=022a1mun

domingo, 14 de junio de 2009

El fin del “Progresismo”: de narcos y fundamentalistas














Política - Internacional

El vértigo con que el siglo XXI nos sacude pareciera que está haciendo estragos en ideas políticas y sociales vanguardistas. El sucesivo triunfo de las derechas moderadas en Alemania y Francia en 2007 - 2008, la permanencia de los gobiernos similares en Colombia y México, la llegada del “tibio” Obama a la gestión en los EU, hasta el triunfo de la extrema derecha israelí y el fundamentalismo iraní, prefiguran un futuro más a la derecha que al centro. Un dato que ha comenzado a preocupar a los “socialistas” y líderes civiles populares del planeta. Tendencia que pese a su “color” socialista, también deberíamos observar concretándose en Venezuela, donde un rasgo como el verticalismo, característico de la derecha, está haciendo estragos en la capacidad de reflexión independiente, crítica y libre de los sujetos. Todo pensamiento único es de derecha, solemos decir en FF.

“Mientras el centro derecha gana adeptos
(y espacios de gobierno
¿o debería suponerse que son espacios de Poder?),
en la Unión Europea, el centro izquierda mundial
mira con ojos enamorados la situación de
“conmoción” social en Latinoamérica”…

Noviembre 2003
Del libro Política de la ilusión

Implicancias
Las secuelas inherentes a este “corrimiento” en las preferencias representativas de la sociedad y demás desviaciones de los sujetos humanos contemporáneos, nos permiten oscuras especulaciones.
Sí, las lógicas de la ciencia y la tecnología, el narconegocio y la política, las iglesias populares, los corporativismos y las corporaciones, el complejo militar industrial y la industria farmacéutica, contienen el mismo “patrón” conceptual: “la lucha es por estar en el lugar de Poder y utilizar todo “ese” poder para dominar”.
No importa la retórica circunstancial con que estén “explicando” sus actos. Los “dueños del Poder”, siempre efímeros, cumplen con el “mandato”, aún si se llaman Chávez.

“Fear and panic in the airI want to be free
From desolation and despair
And I feel like everything
I sawIs being swept away
When I refuse to let you go”…

Map of the Problematique
Black Holes and Revelations
Muse

Aquí siguen algunos temas que “inspiraron” la reflexión anterior.
FF

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“La derecha se ha apropiado de las políticas de la izquierda

José María Maravall afirma que los socialistas se han dejado expropiar su proyecto.
Catedrático de Sociología, ex ministro socialista de Educación (1982-88), destacado politólogo, teórico de la socialdemocracia, es autor de libros como La confrontación política (2008) o Los resultados de la democracia (1995).
-¿Por qué se han hundido los partidos socialistas en muchos grandes países de la UE?
-Es complicado hacer un diagnóstico conjunto porque es difícil meterlos a todos en el mismo saco. La paradoja más rara es que se haya producido una pérdida de votos de los partidos socialdemócratas en un momento en que se están echando por la borda las políticas neoliberales aplicadas durante mucho tiempo y se están poniendo en marcha estrategias de intervención pública que habían sido rechazadas por la ortodoxia de la derecha. Este es el aspecto más intrigante.
-Cómo lo explica entonces?
-La derecha se ha apropiado de políticas de izquierda. Esta no ha sabido explicar nada y se ha dejado expropiar su proyecto y comer la agenda. Aunque las causas del descenso de los socialistas son más políticas que programáticas o ideológicas y tienen que ver con la organización de los partidos, las campañas mal diseñadas y la falta de líderes. A la izquierda la ha desfavorecido también que en la campaña no se hablara de casi nada que tuviera que ver con Europa. La crisis de la izquierda en países como Francia o Italia tiene orígenes más remotos, y las elecciones europeas no eran la ocasión para la remontada con una participación tan baja. El PS francés está roto en pedazos y la izquierda italiana atraviesa una crisis muy profunda. En estos países, los resultados han sido una manifestación más de esa crisis, especialmente dramática dada la abstención que se produce en este tipo de elecciones y que afecta mucho a un electorado de izquierdas, que no ve muy bien en qué se diferencian los partidos sobre lo que pueden hacer en el Parlamento Europeo.
-¿Falta un modelo alternativo al que representan Nicolas Sarkozy y Angela Merkel?
-Sarkozy y Merkel son muy distintos entre sí, el francés es mucho más volátil y polivalente. Es curioso que ahora que todo el mundo se apunta a Obama haya ganado Merkel, que es la menos obamista y ha llevado la política más opuesta a la del presidente de EE.?UU. Sarkozy reclama muchos aspectos de Obama y tiene un activismo internacional muy fuerte y defiende un intervencionismo público mayor que Merkel, que es mucho más hostil al mismo. No están en el mismo saco. Lo que sí hay es una clara crisis de la izquierda. Que la derecha no tenga proyecto en este momento quizá fuera menos grave, pero que la izquierda no haya dado una respuesta clara cuando la crisis afecta a las personas de rentas más bajas es preocupante. Otro aspecto interesante es que, si se compara el resultado del PSOE con el de los democristianos alemanes, los porcentajes son iguales. La diferencia es que la oposición en Alemania, el SPD, lo ha hecho catastróficamente y la española, el PP, mucho mejor.
-¿El dominio de la derecha europea será largo?
-Es muy difícil establecer la duración de los ciclos. Ralf Dahrendorf publicó a finales de los setenta un artículo sobre la crisis de la socialdemocracia y lo que se produjo a continuación fue un enorme aumento. Hacer pronósticos en política es muy arriesgado. El Partido Demócrata estadounidense estaba acabado y de repente salió Obama y el que se hundió fue el Partido Republicano. Los ciclos políticos son muy volátiles.”
> http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2009/06/14/0003_7783861.htm

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“Bienvenidos al Tercer Mundo

Todos los analistas de las recientes elecciones parlamentarias de la UE coinciden en decir que, la gran abstención que se presentó es fruto del desaliento electoral producido por una corriente que al final resultó seudosocialista que ascendió al poder en los diferentes países de la Unión con el propósito de encontrar una Tercera Vía, como se preludió en los albores del primer ministro Tony Blair: aclimatar un capitalismo con responsabilidad social; o como pragmáticamente la definió en España Felipe González: tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como sea posible. ¡Pamplinas! Al cabo de los años esa Tercera Vía resulta cooptada por la extrema derecha, y las clases europeas, que por aquí en estas tierras amerindias considerábamos con una elevada cultura política, despiertan hoy de una pesadilla que viven con los ojos abiertos: el neoliberalismo… Qué peligro y que horror. No es fácil lucha, ni imposible; y aunque lo fuera, lo único que no se debe admitir frente a lo imposible es no hacer nada.” > http://www.argenpress.info/2009/06/bienvenidos-al-tercer-mundo.html

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"Escándalo: Un candidato de la derecha mexicana admite un pacto con el narcotráfico
"El partido del presidente mexicano Felipe Calderón (el PAN) desarrolla su campaña electoral en el ataque furibundo a sus adversarios políticos, acusándolos de ceder ante el narcotráfico. Sin embargo, la revista digital Reporte Índigo difundió grabaciones en las que Mauricio Fernández Garza, el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) a la alcaldía de San Pedro, en el Estado norteño de Nuevo León, comenta sus relaciones con el cartel de los Beltrán Leyva…
Según las grabaciones que difundió la revista Fernández Garza atribuye la tranquilidad que goza el municipio de San Pedro, gobernado desde hace años por el PAN, a un pacto con los narcos.
La paz de sus calles no es mérito de "su buena policía, sino a que está bajo la custodia de los Beltrán Leyva; San Pedro lo han cuidado, pero lo han cuidado ellos, no nuestras policías".
El candidato de la derecha admitió que la voz que sale en las grabaciones es efectivamente la suya, pero que "están sacadas de contexto".
Los hermanos Beltrán Leyva (Alfredo, Héctor, Marcos Arturo, Mario y Carlos), eran comandantes de la organización criminal conocida como el Cártel de Sinaloa, dirigida por Joaquín Guzmán Loera ('el Chapo' Guzmán) y basada en el estado de Sinaloa, México.
Los hermanos Beltrán Leyva estaban a cargo de dos grupos de asesinos conocidos como 'Los Pelones', en el estado de Guerrero y 'Los Gueros', en el estado de Sonora, que ejecutaban asesinatos a favor del Cártel de Sinaloa.
Cuando Alfredo Beltrán Leyva ('el Mochomo') fue arrestado el 20/01/2008 por fuerzas especiales del Ejército de México, los hermanos Beltrán Leyva culparon a 'el Chapo' Guzmán Loera de traición y se rebelaron en contra de él…”
> http://www.reportebrainmedia.com/page/acerca-de-brainmedia

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“Sorprendidos por la contundente victoria, iraníes miran hacia el futuro
Pese a que en los días previos eran pocos los que se atrevían a realizar pronósticos, la victoria lograda por el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad en los comicios presidenciales celebrados este viernes ha sorprendido por su "contundencia".
Según los resultados preliminares ofrecidos por el Ministerio de Interior, con el 94 por ciento de los votos escrutados el mandatario habría doblado a su principal rival, Mir Husein Musaví, y evitado una segunda vuelta que muchos pronosticaban.
El ex primer ministro, que se atribuyó una amplia victoria tras el cierre de los colegios electorales, denunció asimismo numerosas irregularidades en favor del presidente.
Incluso apeló a la intervención del líder supremo de la Revolución, ayatolá Ali Jameneí, a quien muchos señalan como uno de los principales apoyos del presidente.
Apenas 12 horas después, Musaví permanece en silencio y muchos se preguntan qué estrategia seguirá si, como parece, el poderoso Consejo de Guardianes ratifica el resultado.
"La sociedad se ha fracturado. Hay mucha gente que no cree lo que ha pasado tras el enorme apoyo que Musaví logró en la campaña. Simplemente no esperaban esta derrota, aunque temían el fraude", explica a Efe un analista político local que prefiere mantener el anonimato…
Con el petróleo -principal riqueza de Irán- a bajo precio y una posible reducción de los subsidios en los próximos meses -defendida por Ahmadineyad y rechazada por el Parlamento-, parece que el futuro, en todos los aspectos, se presenta difícil para Irán y los iraníes.”
> http://www.adn.es/politica/20090613/NWS-0133-Sorprendidos-contundente-victoria-iranies-futuro.html

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“Dictadura y tecnología

Un debate similar al provocado por la novela de ciencia ficción de Ray Bradbury, Fahrenheit 451 , se está viviendo en las calles de las principales ciudades de Irán, empezando por su capital, Teherán, en llamas contra la proclamación de la victoria del ultraconservador Ahmadineyad. Las nuevas tecnologías, ¿refuerzan o esclavizan a las masas?
Hasta el viernes parecía lo primero. Gracias a Internet, los SMS, los correos electrónicos y los diálogos en Facebook o Messenger, el reformista Musavi parecía invencible. Sus partidarios, desde el mar Caspio al golfo Pérsico, estaban en contacto y planeaban seguir los recuentos electorales en los colegios, ocupados físicamente por miembros de los poderes fácticos: Ejército, policía, guardianes de la revolución.
Gracias a los mensajes por móvil, creían, podrían compartir el número de votos de Musavi y la proyección de su victoria a nivel estatal.

El gran Fouchet.
Hasta que, como ya había adelantado el gran Fouchet de Irán, Rafsanyani, ahora con los reformistas, se llevaba a cabo un golpe de Estado partiendo de la máxima expresión popular, las elecciones.
Desde la misma mañana de los comicios, los iraníes, móvildependientes, veían cómo se les hacía imposible mandar mensajes. El servicio de SMS quedaba totalmente anulado. Por eso Musavi, que vivió apartado de la vida pública 20 años, justo el momento en que se aprobó que el primer ministro iba a carecer de poder real con respecto al guía supremo, se apresuraba a declarar su victoria por mayoría absoluta…
Tecnología al servicio de la esclavitud. El fin de otro sueño reformista en la teocracia que fundó Jomeini."
> http://www.lavozdegalicia.es/mundo/2009/06/14/0003_7783858.htm

martes, 9 de junio de 2009

Sobre reaccionarios progresistas




Política - Argentina. Mundo


Lo que nos suele permitir el análisis crítico (dudas filosóficas mediante) es esquivar nuestra ceguera dogmática. Lo ideológico debe ocupar un aspecto del análisis, y sus partidarios de uno u otro campo de ideas pueden defender su posición. Lo que no es recomendables, frente a los aspectos más perversos de la sociedad, es darse permiso para avalar “todo giro ideológico o metodológico en la práctica política”.
Las elecciones del próximo 28 de junio de 2009 en la Argentina pueden ser observadas desde este párrafo publicado en 2004, en un entorno mundial en el que “las derechas” se yerguen en “ganadoras”.
FF

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1) “Un sondeo de opinión realizado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría sobre 1.100 casos en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, durante agosto de 2004, muestra que la opinión pública argentina tiende más a autodefinirse políticamente hacia la izquierda que hacia la derecha. De acuerdo al estudio, sólo el 6% se define como de derecha y el 9% como de centro-derecha. El 29% se define como de centro, el 24% como de centro-izquierda, el 13% se define de izquierda y el 19% se considera apolítico” (8).
… En el cual izquierdas y derechas se reorientan a partir de esta situación histórica fatal, en el afán de “armonizar” los restos transideológicos del “mundo de la política” devenido “Campo de batalla la Tierra” (Battlefield Herat). Escenario beligerante, incluso desde “el discurso del odio (que) no sólo comunica una idea ofensiva o conjunto de ideas, sino que además realiza el mensaje mismo que comunica: la comunicación en sí es a la vez una forma de conducta” (15). Para muestra sólo hace falta examinar los discursos de los candidatos…

Parque temático
Si en lo supuesto real algo es “real”, siguiendo una “iluminación” lacaniana, podríamos decir que actualmente se produce una “conmemoración de goce”. Se trata de una visita entusiasta al “parque temático” de la ideología “única”, en el cual seguimos dando vueltas en la rueda gigante de “lo mismo” -con arriba y abajo, con diestros y siniestros-. A la vez, hemos transcurrido decenas de cientos de años sin enfrentar -para una gestión afirmativa del sujeto- la clave de nuestra existencia política: el Poder como meta humana. Pero ocurre que actualmente el escenario es de una gravedad excepcional -aun cuando parezca apocalíptico-; lo que permite exigir tanto a las izquierdas como a las derechas que, si van a continuar arrastrándose hacia el centro, lo hagan para producir una “ideología” del futuro. No como estrategia extrema de sobrevivencia utilitarista…”

Setiembre 2004
Política de la ilusión
Ediciones del Signo

domingo, 31 de mayo de 2009

El socialismo es represivo en sentido freudiano




(reprime el ello desencadenado para constituir un yo civilizado)

“… a nadie le importan nada los valores
clásicos de la democracia burguesa:
ciudadanía, voluntad soberana,
Estado de Derecho”.
Alba Rico

Santiago Alba Rico representa uno de los más lúcidos pensadores de la izquierda española post franquista. Nació en Madrid en 1960. Estudió filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Entre 1984 y 1991 fue guionista de tres programas de televisión española (el muy conocido 'La Bola de Cristal' entre ellos). Ha publicado artículos en numerosos periódicos y revistas y, entre sus obras, se cuentan los ensayos 'Dejar de pensar', 'Volver a pensar', 'Las reglas del caos' (libro finalista del premio Anagrama 1995), 'La ciudad intangible', 'El islam jacobino', 'Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos', 'Leer con niños' y 'Capitalismo y nihilismo', así como dos antologías de sus guiones: 'Viva el Mal, viva el Capital' y 'Viva la CIA, viva la economía'. Argenpress lo entrevistó por medio de su corresponsal Marcelo Colussi.
Argenpress: El triunfo de la izquierda que algunos daban por descontado décadas atrás -quizá con un triunfalismo excesivo, vacío incluso- hoy día parece lejano, casi utópico. Las propuestas de izquierda son presentadas como 'fuera de moda', y contar con una opción socialdemócrata ya puede considerarse como todo un avance. ¿Qué está pasando con la izquierda en el mundo? ¿De verdad ya no tienen vigencia esos planteos?
Santiago Alba: Si nos arriesgamos a hablar de la izquierda en abstracto y en general, conviene hacer dos consideraciones también generales. En primer lugar, no creo que sea cierto que la izquierda política haya retrocedido en los últimos años. Más bien, al contrario, podemos decir que, en torno al eje cronológico de las protestas de Seattle y a pesar del retroceso experimentado tras el fracaso de las movilizaciones contra la invasión de Irak, la cantidad global de conciencia anticapitalista no ha dejado de aumentar en los últimos diez años, aunque no en la misma proporción que la masiva, omniabarcante agresión del capitalismo. Parafraseando a Malthus, el problema es que la conciencia anticapitalista crece de un modo aritmético e individual, sin llegar a cristalizar en movimientos u organizaciones capaces de equilibrar las fuerzas, mientras que la agresión capitalista aumenta de un modo geométrico o exponencial y se vehicula a través de una verdadera internacional de la injusticia muy bien organizada en todos los campos, tanto constructivos como destructivos (mediáticos, legislativos, económicos, represivos y militares). En estas condiciones, podemos concluir que, cuanta más conciencia individual anticapitalista hay, más aumenta precisamente la conciencia de la derrota, el fracaso y la impotencia. Y cuantos más individuos de izquierdas hay -como se ha puesto de manifiesto en Europa- menos representación institucional tiene la izquierda.
…
En cuanto a la vigencia de los análisis y planteamientos marxistas (para no andarnos con eufemismos) están tan trágicamente vigentes como lo está su propio objeto de pugna: el capitalismo. Lo está aún más que en tiempos de Marx, porque el capitalismo, que ignora al mismo tiempo los límites físicos y las diferencias antropológicas y morales, ya no amenaza sólo las vidas o el bienestar de algunos seres humanos -por muchos que fueran- sino la supervivencia misma del planeta. El capitalismo no es el pasaje doloroso a un régimen de justicia general -socialismo o comunismo- sino la implosión interior, a fuerza de crecimiento, de una exterioridad total más allá de la cual no hay nada (o sólo la nada). El socialismo no viene después del capitalismo sino antes de él. El socialismo, el comunismo, no son ya una cuestión de orientación o sensibilidad, ni siquiera de necesidad sobre el terreno, tampoco de conciencia de clase, sino de conciencia en general. El problema es que la 'conciencia en general', por muy aguda o trágica que sea, no transforma nada; separada de la tierra, desprendida en el aire de los otros seres humanos, sin organización ni poder, es tan insoportable que acaba más bien suicidándose en favor del enemigo (bien a través de narcóticos tecnoconsumistas, bien a través de extremismos inoperantes).
Argenpress: Las ilusiones de cambios sociales del siglo XX parecieran muy golpeadas hoy, luego de la caída de buena parte de las primeras experiencias socialistas (el muro de Berlín se nos vino encima). Más allá del triunfalista discurso de la derecha, la historia no ha terminado, pero sin embargo el campo popular pareciera bastante castigado. ¿Cómo se va a recomponer ese campo? ¿Cómo retomar los ideales de décadas pasadas por un mundo de mayor justicia?
Santiago Alba: Para responder a tu pregunta -prolongación un poco de la anterior- es necesario descender ahora muy brevemente a la distribución territorial de las resistencias sobre el mapa del mundo. Si comenzamos por Europa, conviene admitir -nos conviene admitir a los europeos- que 'la corriente central de la historia' no pasa ya por nuestro continente. Nuestra relativa centralidad económica no va acompañada ahora de una pareja vitalidad cultural, ideológica o política (ni siquiera desde el punto de vista liberal o capitalista). La derrota total del 'campo popular', tras el espasmo prometedor del 68, no fue el resultado de la represión ni de las concesiones arrancadas en el marco del Estado del Bienestar sino de lo que, en una serie de artículos redactados a principios de los 70, Pier Paolo Pasolini llamaba 'hedonismo de masas', asociado al tecnoconsumismo, como victoria intramuscular -intravenosa- del fascismo que muchos ingenuamente creyeron derrotado. Es lo que yo denomino la hambruna endémica de la abundancia, tan desintegradora como el canibalismo, y que ha acabado por desarmar todas las defensas. En este contexto, y sin una Unión Soviética que sirva de contrapeso (al menos ilusorio), los gobernantes europeos ya no necesitan fingir fidelidad a los principios que siguen invocando por inercia, y no necesitan fingirla porque saben que a nadie le importan nada los valores clásicos de la democracia burguesa: ciudadanía, voluntad soberana, Estado de Derecho. A nadie le importa siquiera la pérdida de derechos laborales conquistados durante doscientos años y cedidos en una semana. Mataremos por nuestros cachivaches -refrescos, partidos de fútbol, electrodomésticos- como en las situaciones de hambruna material la gente se mata por un caballo muerto. Siempre me he resistido a utilizar el término 'fascismo' porque, a fuerza de sobresemantización, había acabado por perder el rigor de la definición para adquirir tan solo la vaguedad ofensiva de un epíteto; pero creo que es hora de volver a utilizarlo, sin perder de vista precisamente el nuevo formato tecnoconsumista. Rossana Rossanda, la extraordinaria comunista italiana, resumía en una frase la continuidad subjetiva e institucional de este nuevo fascismo: 'Lo grande amansa, lo pequeño asusta'. Aterrorizados por el pequeño delincuente, por la presencia inmigrante, por el terrorismo inexistente o por la gripe aviar y la violencia doméstica, los europeos votamos a quienes nos arrebatan las libertades públicas y los derechos laborales porque nos prometen más policías, más olimpiadas y más créditos baratos (esos mismos gobernantes -por cierto- que llaman 'populistas' a Chávez, Correa o Morales). En este contexto, ¿cómo recomponer las fuerzas? La izquierda debe tratar de reunir todas esas numerosas partículas dispersas a partir de la renuncia a una doble ilusión ligada al pasado: la de que es posible disputar la 'autoridad' de la derecha en su propio terreno (a través, por ejemplo, de sus medios de comunicación o de su populismo electoralista) y la de que los partidos tradicionales pueden cumplir todavía alguna función si se les somete a algunos trasplantes de órganos o algunas operaciones de cirugía estética. La labor de la izquierda en Europa debe ser la de la concienciación y organización a ras de tierra, mediante acciones modestas y discursos dirigidos casi boca a boca -como en los viejos tiempos-, con la urgencia del que sabe que el tiempo de la crisis es de mecha rápida y con la paciencia del que sabe que ningún atajo lleva a la construcción de un sujeto colectivo.
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Argenpress: Los medios masivos de comunicación juegan un papel cada vez más importante en nuestras sociedades. Muy buena parte de lo que una persona 'piensa' el día de hoy, proviene de esos medios, de la televisión básicamente. ¿A dónde nos lleva esta cultura de la imagen que se ha ido creando? ¿Qué futuro tiene todo esto?
Santiago Alba: Yo he insistido en algunos de mis libros en que, más importante aún que el contenido del 'pensamiento', los medios de comunicación imponen el marco mismo de la recepción, una síntesis visual que de algún modo despoja de existencia al objeto de la mirada. Este proceso es inseparable de la mercantilización también de los inmateriales, colofón de la desmaterialización radical de las mercancías (incluidos las máquinas y el carbón). Mercantilización y visualización de la existencia son procesos paralelos. Nuestra economía es ya completamente 'imaginaria', no porque no produzca efectos reales (medibles en dolor e infelicidad) sino porque opera de tal modo al margen de los cuerpos, a partir de lo que ya no existe o de lo que todavía no existe, que ha acabado por imponer la ilusión de una emancipación total de la materia (mientras se mata a 4 millones de congoleños para extraer coltán, se machaca Irak para saquear su petróleo o se levantan muros para filtrar los cuerpos a la medida de las necesidades económicas de las metrópolis). La autopercepción de los seres humanos -sobre todo, obviamente, en los países capitalistas desarrollados- comienza en una imagen y se forma, se regula, triunfa o fracasa sin salir jamás del circuito de las imágenes: la publicidad marca la desontologización del ojo a partir de la cual ya no es posible distinguir -como no lo hace la propia economía- entre un campo de torturas y un parque temático, entre una guerra y unas olimpiadas o entre una catástrofe y una boda real. Nos siguen engañando y manipulando, claro, pero el cambio es mucho más radical y atañe al marco material de la percepción del que participan también las poblaciones más pobres del planeta a través de la televisión. Este marco material -con sus aparatos, artefactos y dependencias tecnológicas- es la fuente de un nihilismo espontáneo y estructural y creo que no conviene hacerse ilusiones desde la izquierda: hay soportes materiales, como recordaba Manuel Sacristán, que son en sí mismos no-comunistas y que el comunismo no puede utilizar a su favor.
…
Santiago Alba: Creo que conviene empezar por recordar que la contradicción fundamental, a principios del siglo XXI, sigue siendo la que enfrenta al capital y al trabajo y que, en algún sentido, los cambios que se han producido en el ámbito de la producción son novedosos respecto del siglo XX, pero porque constituyen un regreso a principios del siglo XIX, al período anterior al de las primeras organizaciones de clase. Barcos-factoría, asalariados reclusos, maquiladoras, trabajo infantil creciente, esclavitud (e incluso en Europa una nueva jornada laboral potencial de 65 horas), junto a un enorme ejército de reserva devastado -como en la descripción de Engels y de Dickens- por la droga, la bebida, la violencia recíproca, la desestructuración familiar y el sicariato dan toda la medida de esta monotonía capitalista de larga duración. Una gran parte de la población sigue viviendo en una 'modernidad clásica' y no en una 'postmodernidad postindustrial'. Y tan peligroso es ignorar las transformaciones como ignorar las continuidades y los retoños. En cuanto a las primeras, insisto en que tan decisiva como la desaparición relativa de la 'fábrica' -es decir, del 'lugar' antropológico para la articulación de resistencias colectivas- es la desintegración material del sujeto individual en un marco tecnoconsumista irresistible. Un reciente informe publicado en Il Manifesto demuestra que el 50% de los trabajadores en cadenas de montaje italianas son consumidores habituales de cocaína, heroína y otras drogas. Algunos lo hacen por las mismas razones que denunciaba Marx: para poder soportar los exigentes ritmos de trabajo. Pero la mayor parte de ellos introducen en la fábrica unas prácticas de consumo individuales adquiridas fuera y trabajan precisamente para poder seguir consumiendo. Puedes imaginar muy bien hasta qué punto estas prácticas de consumo individual alteran por completo la relación clásica con el lugar de trabajo y con los sindicatos. La mayor parte de los jóvenes europeos trabajan para poder seguir consumiendo (drogas, teléfonos celulares o chocolatinas).
Argenpress: Además del manejo militar del mundo, los grandes poderes manejan la cultura, quizá un arma más poderosa que los misiles nucleares. Con toda la tecnología de la industria cultural, nos han llegado a convencer que no hay alternativas al estado de cosas actual, al capitalismo consumista y depredador, que hay 'gente como la gente' y que hay gente 'que sobra'. Pero, ¿es cierto? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Cómo movernos ante estas 'guerras culturales' a que estamos sometidos?
Santiago Alba: Como puede deducirse de mis respuestas anteriores soy muy pesimista. Creo, además, que la izquierda no afronta esta cuestión desde el rigor y el realismo sino a partir de ilusiones heredadas del progresismo ilustrado decimonónico. Vivimos, como he dicho, en un estado de hambruna generalizada, allí donde las solidaridades, las leyes, los contratos periclitan espontáneamente. O pensemos tal vez -se me ocurre ahora- en la imagen de la Peste, tal y como la relatan Tucídides y Lucrecio para la Atenas clásica o De Foe para el Londres del siglo XVII: gente que se encierra en casa, con víveres (y televisión) para no contagiarse y gente que se entrega a orgías apocalípticas, aún a costa de acelerar su muerte y la del planeta. Pero la hambruna y la peste son ahora tecnomercantiles y de la tecnología, al contrario de lo que ocurre con el Derecho y las conquistas laborales, no se puede retroceder. La hambruna y la peste han dejado mental y materialmente atrás el comunismo. ¿Cómo convencer a estos individuos biológicos -entomologizados- para que retrocedan cuando matarse y matar nos produce placer? Por eso la revolución -ya sé que no es agradable de oír y cuesta atreverse a decirlo- deber ser represiva, como lo entendieron bien Fidel y la revolución cubana. El socialismo, sí, es represivo, en el sentido freudiano: reprime el ello desencadenado (tecnológica y mercantilmente desencadenado) para constituir un yo civilizado. No es raro, en todo caso, que tantos pueblos de la tierra, a esta hambruna tecnoconsumista, no sepan oponer otra cosa que el puritanismo religioso y la premodernidad fundamentalista. El desafío heroico, casi imposible, de la izquierda anticapitalista es la de oponerse al mismo tiempo a estas dos fuerzas que dominan casi enteramente el horizonte…”

Especial para ARGENPRESS.info

martes, 26 de mayo de 2009

La izquierda a la derecha








Política - LatinoAmérica

Es necesario reiterarlo.
Fueron cinco microensayos publicados en octubre de 2004. Presentando una novedosa lectura sobre las tendencias ideológicas, un concepto de plena vigencia por lo menos en la región LatinoAmericana. Sobre el cual el ex Vicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez hace comentarios muy actualizados, suponemos sin conocer los microensayos mencionados. En los que involucra a Oribe y Lula, por ejemplo, como paradigmas del “acercamiento” sugerido en el título.
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Las habas del diablo
Sergio Ramírez

Lula da Silva, el dirigente obrero metalúrgico que llegó a la presidencia de Brasil respaldado por una variada coalición de partidos de izquierda, sindicatos y movimientos populares, se encamina hacia el fin de su segundo mandato, según lo permite la constitución, y hasta ahora ha dicho que no pretende un tercero. La propuesta de que se presente de nuevo a las elecciones, la ha calificado como "insensatez pura", aunque hay entre sus allegados quienes insisten en convocar a un plebiscito en septiembre, que le abriría las puertas de la continuidad. Es sólo su voluntad la que pesaría en esta decisión, porque el plebiscito seguramente lo ganaría, si tiene una cota actual de 80% de popularidad.


Hay que confiar en que los cantos de sirena, pues las sirenas que medran en los palacios presidenciales multiplican sus halagos a la hora de las reelecciones, no lo apartarán de la "sensatez pura". Cuando una vez le preguntaron qué pensaba de la reelección indefinida propuesta por Chávez, respondió: "yo sólo puedo hablar por Brasil y pienso que Brasil no puede jugar con una cosa llamada democracia" mucha gente sufrió para consolidarla". Son opiniones de un estadista que se ha hecho a puro pulso porque no salió de ninguna universidad.
Con esto no hacía sino recordar que Brasil había padecido una dictadura militar de veinte años, entre 1964 y 1985, y antes, la dictadura de un líder populista, Getulio Vargas. Lo cual no es una referencia gratuita para un continente que ha soportado en el pasado las tiranías como una maldición de la historia; y no pocas de ellas comenzaron con gobernantes al principio populares, electos de buena fe por los votantes, que se sintieron favorecidos, o seguros, bajo su mando.
Y es aquí, en la voluntad de quedarse en el poder, eso que siempre hemos llamado continuismo, donde la frontera entre izquierda y derecha se borra. El presidente Álvaro Uribe de Colombia, tiene 70% de respaldado popular, y aunque insiste en que su reelección para un tercer período "no sería conveniente", ya el Congreso que él controla abrió las puertas para llamar a un referéndum donde es seguro que la población diría que sí a que siga en el poder. Su rechazo parece nada más un trámite escénico, rehusar la corona para terminar poniéndosela de todos modos.
De uno y otro lado, entonces, se cuecen las habas del diablo, en los calderos de la izquierda, y en los calderos de la derecha. El presidente Chávez perdió el referéndum por el que buscaba quedarse para siempre, pero luego ganó otro, que le permite quedarse todo el tiempo que quiera. Nadie puede decir que ni en Colombia ni en Venezuela no se trate de acciones legítimas, porque los mecanismos legales son cumplidos y se llama a los votantes a decidir. Pero no siempre lo legítimo viene a ser lo sensato, o como dice José Saramago, "la primera precaución consistirá en no confundir nunca la ley con la justicia". O con la sensatez. Porque eso de querer quedarse un gobernante, porque se cree imprescindible, es una historia que las más de las veces termina en tragedia, y para esto sólo basta repasar nuestra historia.

Muchos quieren quedarse, y todos alegan buenos motivos, el primero de ellos la obra inacabada, el proyecto político personal que requiere de más años de los que tiene un simple período presidencial. El peligro de que otro eche a perder lo logrado. Viejas razones, viejos pretextos. Es una especie de fiebre mesiánica que parece estar de vuelta, como un péndulo que no cesa de ir y venir en la historia. Evo Morales, el presidente de Bolivia, Rafael Correa, el presidente de Ecuador, y hasta Manuel Zelaya, el empresario ganadero presidente de Honduras, quiere quedarse también, alentado por el ejemplo de Chávez, quien parece ser el arquetipo de la nueva era de continuismo que se cierne sobre nuestras cabezas.
Y para eso tampoco se necesita ser popular, ni ganar un referéndum con amplio margen. En el caso del presidente Daniel Ortega, el 66.4% de los nicaragüenses rechaza su reelección, y sólo el 17% aprueba su gestión en el gobierno, según una última encuesta. Y ya tenemos la muestra del fraude electoral en las elecciones municipales del año pasado, una especie de ensayo que demuestra su voluntad para reelegirse a cualquier costo, no importa lo que la mayoría piense.
¿Será ésta la nueva regla política latinoamericana, la del líder único y perpetuo, debidamente electo, o, si es preciso, electo fraudulentamente? Algunas veces escucho decir que la reelección sin fin es un asunto común a la democracia europea, y que los primeros ministros y presidentes de gobierno permanecen en el poder mientras los votantes sigan eligiéndolos, y no por eso la democracia sufre mengua. ¿Por qué no, entonces, también entre nosotros?
Lo que deliberadamente se olvida, al usar este argumento, es que se trata de regimenes parlamentarios, donde los pesos y contrapesos institucionales se hallan debidamente establecidos, los tribunales de justicia funcionan de manera independiente a la voluntad arbitraria del poder político, y hay controles estrictos para impedir los actos de corrupción que en América Latina vienen a ser peor que plaga de langostas. A nadie se le ocurre tampoco usar artimañas para reprimir partidos políticos, acallar a la sociedad civil, apañar el nepotismo, o comprar al remate la voluntad de los diputados en los parlamentos para lograr reformas constitucionales.
Y también se olvida que si nuestras constituciones tanto se empeñan en prohibir la reelección, por lo que lo primero es correr a reformarlas y quitarles los candados que tienen puestos contra el continuismo, es porque las experiencias de nuestra historia así lo han mandado, y nos enseñan que las reelecciones han desembocado siempre en tiranías.
Hay que buscar como apagar entonces los fuegos donde se cuecen las habas del infierno, en unos y otros calderos.”
Masatepe, mayo 2009.
> http://www.sergioramirez.com/
> http://www.ar.terra.com:80/terramagazine/interna/0,,OI3786580-EI12868,00-Las+habas+del+diablo.html